Tras un aumento de pecho, el cuerpo genera de forma natural una fina membrana alrededor del implante para aislarlo y protegerlo. Esto es completamente normal. El problema aparece cuando esa cápsula se endurece demasiado y comienza a apretar la prótesis, una complicación conocida como Contractura Capsular.

Muchas pacientes se preguntan si es posible convivir con esa situación sin necesidad de cirugía. La respuesta depende del grado de encapsulamiento, de los síntomas que aparezcan y de cómo afecte a la vida diaria.


Grados de Contractura Capsular

La severidad de la contractura capsular de la mama se clasifica según el grado y de como afecte a la paciente.

La capsula se clasifica con la escala de Baker:

  • Grado I: mama blanda, aspecto normal. La cápsula existe pero no genera molestias.
  • Grado II: : ligera firmeza, sin deformidad visible.
  • Grado III: la dureza ya es evidente, el pecho puede verse más redondeado o con forma poco natural. Tiene una firmeza evidente, más deformidad y está mas adherida a planos profundos.
  • Grado IV: además de la deformidad, excesiva firmeza y estar adherida a planos profundos, aparece dolor constante que afecta al bienestar de la paciente.


¿Qué causa la contractura capsular?

Aunque no siempre hay un único motivo, se han identificado varios factores de riesgo:

  • Microinfecciones o bacterias que rodean el implante mamario y estimulan una cicatrización excesiva.
  • Acumulación de sangre o líquido después de la cirugía de aumento de pecho.
  • Rotura o fuga de la prótesis mamarias, que irrita el tejido circundante.
  • Radioterapia en casos oncológicos.
  • Predisposición individual, ya que algunas personas tienden a formar cicatrices más duras que otras.


¿Cuáles son los síntomas más habituales de la prótesis mamaria encapsulada?

  • Endurecimiento progresivo del pecho.
  • Sensación de presión o tirantez.
  • Cambios en la forma o posición del implante mamario.

Dolor, especialmente en los grados más avanzados.

 

protesis encapsulada

¿Es posible vivir con una prótesis encapsulada? ¿Se pueden dejar así?

En los grados leves (I y II) muchas mujeres pueden convivir con el implante encapsulado, ya que no hay dolor ni una deformidad visible. Sin embargo, se recomienda seguimiento médico para vigilar que no empeore.

En cambio, en los grados III y IV, la dureza, el dolor y el cambio estético suelen obligar a valorar un tratamiento quirúrgico. En estos casos, “aguantar” la situación no es lo más aconsejable, porque puede afectar tanto a la salud física como a la autoestima y se suele hacer recambio de prótesis o retirada.


Tratamientos para la contractura capsular del pecho según el grado

  • Grado I y II: no suele ser necesario operar. El cirujano puede recomendar revisiones periódicas, masajes o fármacos antiinflamatorios.
  • Grado III y IV: se aconseja una intervención quirúrgica. Las más utilizadas son:

    • Capsulectomía: retirar por completo la cápsula y colocar, si se desea, una nueva prótesis mamaria. O bien
    • Explantación simple: se retirar prótesis y se dejan sin recambio (resultado muy pobre)
    • Capsulectomía completa: En nuestro Instituto hemos puesto en marcha una nueva técnica consistente en efectuar la, realizar una pexia mamaria y con lipofilling para obtener una mama muy bonita y sin prótesis. Muchas mujeres se colocaron las prótesis cuando eran muy jovencitas y al cabo de unos años sienten que ya no las necesitan al tener mas tejido adiposo. Ésta solución les es muy satisfactoria.


¿Qué hay de la capsulotomía cerrada?

En el pasado se utilizaba una técnica llamada capsulotomía cerrada, que consistía en presionar la mama desde fuera para romper la cápsula sin abrir la piel. Hoy en día prácticamente está en desuso, porque puede provocar complicaciones graves como rotura del implante, sangrado interno o nuevas cicatrices.

Actualmente, los procedimientos quirúrgicos abiertos son mucho más seguros y ofrecen resultados estables.


¿Existen riesgos si no se trata una contractura capsular avanzada?

Ignorar un encapsulamiento de prótesis mamaria severo puede llevar a:

  • Dolor crónico que empeora con el tiempo.
  • Deformidad visible del pecho.
  • Riesgo de rotura de la prótesis.
  • Seromas tardíos
  • Intervenciones posteriores más complejas.

En resumen: sí, se puede vivir con una prótesis encapsulada si se trata de un grado leve y no causa molestias. Sin embargo, cuando la contractura capsular avanza y aparecen dolor o deformidad, lo más recomendable es valorar un tratamiento quirúrgico para devolver al pecho un aspecto natural y recuperar la comodidad.

El seguimiento con un cirujano plástico especializado es clave para decidir el mejor momento y la técnica más adecuada en cada caso.