Respirar bien es algo que muchas veces damos por hecho, hasta que una desviación en el tabique nasal nos recuerda lo importante que es poder respirar bien. La septoplastia es una cirugía funcional que permite corregir el tabique desviado, mejorar la entrada de aire y recuperar una respiración fluida, sin modificar el aspecto estético de la nariz.

A continuación te explicamos de forma sencilla en qué consiste esta cirugía de la nariz, cuándo se recomienda, cómo se realiza y qué puedes esperar de la recuperación.

¿Qué es la septoplastia y cuál es su objetivo?

La septoplastia es una intervención quirúrgica que tiene como objetivo enderezar el tabique nasal, la estructura que separa ambas fosas nasales.
Cuando este tabique está torcido o desplazado, puede causar una obstrucción nasal crónica por desviación septal, lo que impide que el aire circule correctamente y genera dificultad respiratoria unilateral o bilateral.

En algunos casos, el contacto constante entre el tabique desviado y la mucosa puede originar epistaxis recurrentes (pequeños sangrados nasales), especialmente en climas secos o durante los resfriados.

Por tanto, el objetivo principal de la septoplastia es mejorar la función respiratoria, aliviar la congestión y prevenir complicaciones derivadas de la desviación septal. Es una cirugía funcional, no estética, centrada en el bienestar respiratorio del paciente.

¿Cómo se hace una septoplastia? Procedimiento

La cirugía se realiza normalmente bajo anestesia general o local con sedación, dependiendo del caso. El procedimiento se lleva a cabo por dentro de la nariz, sin cicatrices visibles.

El cirujano accede al tabique a través de las fosas nasales, recoloca o elimina las partes desviadas del cartílago y del hueso, y finalmente vuelve a colocar la mucosa en su sitio.

La operación suele durar entre 30 y 90 minutos, y en la mayoría de los casos el paciente puede volver a casa el mismo día.

Es un procedimiento interno, sin cicatrices visibles externas, y su duración habitual es de entre 40 y 90 minutos.

El proceso de la cirugía de septoplastia puede resumirse en las siguientes fases:

  • Anestesia: se emplea anestesia local con sedación o general, dependiendo del caso y las preferencias del paciente.
  • Incisión: el cirujano realiza una pequeña incisión en un lado de la mucosa, por delante del borde anterior del tabique. Se despega cuidadosamente la mucosa de este lado por debajo del pericondrio y se coloca una gasa bordeada. Luego, se repite el proceso en el otro lado, respetando el tabique.
  • Corrección: con ambas mucosas separadas, se retiran las gasas y, con un espéculo largo, se revisa la disección y el estado del cartílago. A un centímetro del borde anterior, se hace una incisión de aproximadamente 1 cm y se extrae una pequeña porción rectangular del cartílago central. Se mantiene una estructura en forma de “L” horizontal que da soporte al dorso y la punta de la nariz. En caso de desviaciones más severas, se corrige y sutura el tabique para lograr la alineación correcta.
  • Cierre: se utilizan suturas absorbibles internas y se colocan dos taponamientos nasales de Merocel durante unos tres días, favoreciendo la correcta adhesión de las mucosas y la cicatrización.

antes y despues de una septoplastia para corregir desviación de la nariz

El resultado es una vía respiratoria libre y equilibrada, con una mejora notable en el paso del aire y el confort respiratorio.

Si el tabique está muy desviado, es necesario realizar una cirugía abierta mediante una incisión en la columela (tejido entre las fosas nasales). A continuación, se diseca la piel del dorso nasal y se accede al tabique por esta vía. Se reseca un segmento rectangular de la porción inferior del tabique, dejando una estructura en forma de “L” para evitar el hundimiento del dorso nasal y el colapso de los cartílagos alares. Posteriormente, se colocan, mediante puntos de sutura, dos injertos longitudinales obtenidos del propio tabique resecado, que actúan como férulas para mantener la “L” bien alineada. En algunos casos, se realizan pequeños cortes adicionales en el tabique para facilitar su correcta enderezamiento.

Diferencias entre septoplastia y turbinoplastia (o cirugía de reducción de cornetes)

Muchas veces se confunden ambos procedimientos, pero son distintos.
La septoplastia se centra en el tabique nasal, mientras que la turbinoplastia (también llamada cirugía de reducción de cornetes o turbinectomía) actúa sobre los cornetes, unas estructuras internas que calientan y humedecen el aire que respiramos.

Cuando los cornetes están muy inflamados o agrandados, también pueden obstruir la respiración. En esos casos, el cirujano puede recomendar combinar la septoplastia con una turbinoplastia, para conseguir un resultado más completo y duradero.

¿Con la septoplastia la forma de mi nariz se verá cambiada?

Esta es una de las preguntas más frecuentes.
La septoplastia no cambia la forma de la nariz, ya que no modifica la parte externa, sino el interior. Su finalidad es puramente funcional.
No obstante, si el paciente desea aprovechar para mejorar algún aspecto estético, puede combinarse con una rinoplastia, en lo que se conoce como rinoseptoplastia, pero son procedimientos diferentes.

Riesgos de la septoplastia

Como cualquier intervención quirúrgica, la septoplastia conlleva ciertos riesgos, aunque son poco frecuentes y se controlan fácilmente. Los riesgos más habituales de la septoplastia pueden ser:

  • Sangrado leve o moderado durante los primeros días.
  • Inflamación o molestias nasales transitorias.
  • Pequeñas infecciones, que se tratan con medicación.
  • Alteraciones temporales del olfato o sensación de sequedad nasal.

Cuando la cirugía es realizada por un cirujano especialista, estos riesgos son mínimos y el procedimiento resulta seguro y predecible.

Recuperación tras una septoplastia

La recuperación  generalmente se tolera bien y es rápida. Durante los primeros días, es normal sentir una ligera congestión y algo de inflamación interna, que disminuyen con el paso de los días. 

Durante la recuperación, el paciente puede experimentar:

  • Molestias leves a moderadas y sensación de congestión nasal.
  • Inflamación y pequeños hematomas internos, que desaparecen progresivamente.
  • Tapones o férulas, si se han colocado, que suelen retirarse entre los 2 y 5 días después de la cirugía.
  • Reposo relativo la primera semana, evitando esfuerzos físicos o movimientos bruscos.
  • Lavados nasales frecuentes y uso de pomadas para mantener la mucosa hidratada y favorecer la cicatrización.

La mayoría de los pacientes pueden retomar su rutina habitual en una o dos semanas, y el beneficio respiratorio se percibe claramente a medida que disminuye la inflamación.

Una cirugía pequeña con gran impacto en tu calidad de vida

Como vemos, la septoplastia es una intervención sencilla que puede cambiar por completo la manera en que respiras y te sientes en tu día a día. Corregir un tabique desviado no solo mejora la respiración, sino que ayuda a descansar mejor, a reducir la congestión crónica y a disfrutar de una mayor sensación de bienestar.

En nuestra clínica, contamos con cirujanos especializados en este tipo de cirugías funcionales, que priorizan la seguridad, la naturalidad y el confort del paciente en todo momento.