Rejuvenecimiento facial natural y armónico
El rejuvenecimiento facial no consiste solo en estirar la piel. Para obtener un resultado natural y duradero es fundamental tratar el rostro de forma global, teniendo en cuenta sus distintas zonas.
La cara se divide en tres áreas principales: el tercio superior (frente y cejas), el tercio medio (pómulos y mejillas) y el tercio inferior (mandíbula y cuello).
La ritidoplastia o ritidectomia sin cicatrices visibles es una técnica avanzada que permite rejuvenecer estas zonas de manera equilibrada, ocultando las incisiones y respetando la expresión natural del rostro.
Rejuvenecimiento del tercio superior: frente y cejas
Para tratar la frente y las cejas se utiliza una técnica endoscópica, lo que significa que se trabaja con una cámara especial a través de pequeñas incisiones. Estas incisiones, de aproximadamente un centímetro, se realizan dentro del cuero cabelludo, por lo que no son visibles.
Mediante esta técnica se eleva suavemente la frente y las cejas, consiguiendo una mirada más abierta y descansada. Además, se actúa sobre los músculos responsables de fruncir el entrecejo y de marcar las arrugas de la frente, debilitándolos parcialmente para que la piel quede más lisa y relajada.
El resultado es una frente más suave, cejas mejor posicionadas y una expresión rejuvenecida, sin el aspecto rígido o artificial.

Rejuvenecimiento del tercio medio y el cuello
El tratamiento del tercio medio del rostro (mejillas y pómulos) suele realizarse junto al del cuello para lograr un efecto más completo. En esta zona se actúa sobre las capas profundas que sostienen la piel, lo que permite tensar el rostro sin necesidad de estirar en exceso la piel superficial.
La incisión se coloca alrededor de la oreja, siguiendo sus pliegues naturales. De este modo, la cicatriz queda prácticamente imperceptible. Al tensar las estructuras internas, se mejora el contorno facial, se suavizan los surcos nasogenianos y se redefine el óvalo del rostro.
En el cuello, esta técnica permite recuperar un ángulo bien definido entre la mandíbula y el cuello, aportando un aspecto más joven y estilizado.

Tratamiento específico del cuello
En algunos pacientes aparecen unas bandas verticales en el cuello que se hacen más visibles con la edad. Cuando estas bandas son muy marcadas, se realiza una pequeña incisión bajo el mentón, escondida en un pliegue natural.
A través de esta incisión se corrige la tensión de estos músculos, logrando un cuello más liso y firme. Una vez cicatrizada, esta pequeña marca no resulta visible.
Un rejuvenecimiento facial completo
Para mejorar aún más la calidad de la piel, la ritidectomía o ritidoplastia puede complementarse con tratamientos regenerativos a partir de la propia grasa del paciente. Estas técnicas ayudan a mejorar la textura, luminosidad y elasticidad de la piel, aportando un efecto rejuvenecedor global.
El resultado final es un rejuvenecimiento facial integral, natural y duradero, sin cicatrices visibles y respetando siempre la expresión y personalidad del paciente.